Los días pasan muy lentamente. Puede decirse que la extraño. Creo que es lícito decir que la echo de menos.
Sobre todo los pequeños detalles del día a día. Como se aparta el pelo detrás de las orejas cuando está agobiada intentando descifrar un autodefinido. Su ritual de mover el café con la cucharilla girando hacia ambos lados. La manera en que se ajusta las gafas para leer el periódico. El olor de su cuello. La manera en la que se tumba a mi lado en la cama a leer. Me encanta quedarme mirándola, porque sé que la pone nerviosa.
Sus chistes malos y su particular manera de contarlos. Su sonrisa tan perfecta que a veces pienso si puede existir algo más encantador.
Sí, la echo de menos...Tampoco es nada malo, digo yo.
La cama tiene una temperatura distinta, me falta su calor.
Cuento las horas para ir a recogerla al aeropuerto. Estoy nervioso, como un niño pequeño la mañana de Navidad. Pero,no puedo dejar que lo note. Eso dejaría visible mis ganas de abrazarla, de besarla,...No, acordamos que nunca nos abrazaríamos. Y los besos, sólo nos los damos en privado. La gente podría pensar que somos...no sé...lo que no somos. Que tampoco sabría definir lo que es, pero que a nosotros nos gusta. Nos va bien así. Todas las relaciones deberían ser como la nuestra...
Faltan 23 minutos para que aterrice el avión...
15....
8...
Se abren las puertas de "Llegadas"....
Empieza a salir gente. Más gente, más...
De repente entre la multitud, ella....Su melena castaña, sus ojos perdidos, y su sonrisa....Me saluda con grandes aspavientos y yo le contesto igual...
Avanzamos el uno hacia el otro...sonreímos....me da un tierno beso en la mejilla...
-Ya estoy de vuelta...¿qué tal todo?
-Bien, como siempre.
-¿Me.....?
-Sí, por supuesto....
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